La declaración anual no se complica por falta de conocimiento, sino por falta de preparación. En México, marzo y abril suelen concentrar el mayor volumen de trabajo contable: cierres, conciliaciones pendientes, ajustes fiscales, diferencias con CFDI y validaciones de último momento. Por eso, febrero es el mejor mes para adelantarse.
El objetivo es que tú, como contador o despacho, tengas claridad de prioridades: qué se revisa primero, qué errores aparecen más y qué evidencia conviene dejar lista.
Fechas clave 2026 (para ubicar el trabajo)
Personas morales (Régimen General y RESICO PM): la autoridad establece como fecha general de presentación hasta el 31 de marzo de 2026 para el ejercicio 2025.
Personas morales sin fines de lucro: plazo señalado por la autoridad al 16 de febrero de 2026 (ojo: no todas son donatarias; aquí entra el segmento de no lucrativas).
Personas físicas: la declaración anual se presenta durante abril.
Qué revisar desde antes del cierre anual
1) Cuadra “lo fiscal” contra “lo contable” (la diferencia que genera retrabajo)
Antes de entrar al detalle, define esta regla interna:
Lo fiscal se sustenta en CFDI, pagos, requisitos y reglas de deducción/acreditamiento.
Lo contable debe reflejar la operación real (pólizas, bancos, cuentas, centros de costo).
2) CFDI: depuración fina (ingresos, egresos y nómina)
Revisión recomendada:
Emitidos: que el total anual de CFDI de ingreso y notas de crédito concuerde con ingresos reconocidos. Identifica: cancelados, sustituidos, duplicados y facturación por anticipos.
Recibidos (gastos): valida que los CFDI que soportan deducción estén vigentes, sin errores básicos (RFC, uso, etc.) y con relación razonable con la operación.
Nómina: revisa que CFDI de nómina estén timbrados correctamente y que no exista “nómina contable sin CFDI” o CFDI sin pago.
Tip operativo: arma una lista corta de “excepciones” (los 20–30 casos raros) y resuélvelos en febrero. Eso evita perder días completos en marzo.
3) Bancos: conciliación anual sin cuentos
La conciliación bancaria no es solo para “cuadrar saldos”. Es para detectar:
ingresos que entraron a banco sin CFDI (o sin registro),
gastos pagados sin CFDI deducible,
pagos duplicados,
comisiones/intereses no registrados,
traspasos mal clasificados,
depósitos que “no se sabe qué son”.
Si tu despacho maneja varios clientes, aquí conviene un criterio simple:
“Todo movimiento bancario debe tener una historia: qué es, por qué existe y con qué se soporta”.
4) Deducciones: requisitos, forma de pago y “deducción que sí aguanta”
En febrero conviene clasificar gastos en tres canastas:
Deducible sólido: CFDI correcto + evidencia de pago + razón de negocio clara.
Deducible débil: algo le falta (pago no identificable, CFDI con datos a corregir, documentación incompleta).
No deducible / riesgo: no cumple requisitos o no conviene sostenerlo.
La ventaja de hacerlo en febrero es que todavía hay tiempo de pedir correcciones, complementar evidencia o ajustar registros sin correr.
5) IVA: acreditamientos y riesgos típicos
Si vas “limpio” en IVA, el anual se vuelve muchísimo más sencillo.
Checklist rápido:
¿El IVA acreditable está soportado con CFDI y corresponde a actividades gravadas?
¿Hay facturas con IVA que no debería acreditarse?
¿Hay meses con saldos raros que se arrastraron sin explicación?
¿Tus pólizas y tu declaración mensual cuentan la misma historia?
6) Papeles de trabajo: el arma secreta del despacho
En febrero define y deja avanzados (mínimo):
conciliación de ingresos (contable vs CFDI vs banca),
conciliación de gastos (contable vs CFDI vs pagos),
depreciaciones y activos fijos,
nómina y retenciones,
integración de saldos (clientes, proveedores, impuestos por pagar).
Esto reduce errores y, sobre todo, hace el trabajo delegable (clave para despachos).
7) Regulatorio 2026: por qué el enfoque es cada vez más digital
La autoridad sigue empujando el cumplimiento hacia revisiones más automatizadas, reglas operativas y disposiciones agrupadas en la normatividad vigente.
Para 2026, la Resolución Miscelánea Fiscal compila reglas aplicables y actualizaciones operativas para el ejercicio.
La lectura práctica para contadores es: cada año habrá más validaciones cruzadas (CFDI, banca, pagos, nómina, informativas). Por eso “dejarlo al final” cuesta más que antes.
FAQ (respuestas rápidas para contadores)
¿Qué se debe revisar sí o sí desde febrero para la declaración anual?
CFDI (emitidos/recibidos/nómina), conciliación bancaria, clasificación de deducciones y papeles de trabajo base. Eso evita el 80% del retrabajo.
¿Cuándo se presenta la anual 2026?
Para personas morales, la fecha general es hasta el 31 de marzo de 2026 (ejercicio 2025). Para personas físicas, se presenta en abril.
¿Qué es lo que más retrasa un cierre anual en despachos?
“Excepciones”: cancelaciones, duplicados, pagos sin identificación, gastos sin evidencia o nómina sin timbrado correcto.
¿Cómo saber si una deducción está fuerte o débil?
Fuerte: CFDI correcto + evidencia de pago + razón de negocio clara. Débil: falta alguno de esos tres.
CONCLUSIÓN
En un entorno donde la fiscalización es cada vez más digital y los cruces de información son automáticos (CFDI, banca, nómina, declaraciones mensuales), el verdadero diferencial ya no es “tener la información”, sino tenerla ordenada, conciliada y lista para validar.
Aquí es donde la tecnología deja de ser un lujo y se vuelve parte del método de trabajo. Un sistema que integre descarga y control de CFDI, conciliación bancaria (manual y automática), clasificación de ingresos y deducciones, determinación de impuestos y concentración anual permite que el contador enfoque su tiempo en análisis y estrategia, no en captura y retrabajo.
Herramientas como CalcImp pueden convertirse en ese aliado operativo: automatizando cruces, facilitando conciliaciones y generando concentrados claros que reducen errores y aceleran el cierre. Cuando el sistema trabaja la parte mecánica, el despacho puede enfocarse en lo que realmente agrega valor: revisión crítica, planeación fiscal y toma de decisiones.
